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En hostelería no basta con que algo parezca limpio: tiene que estar limpio, desinfectado y sin dañar la superficie. Por eso los profesionales del sector no usan un único producto para todo, sino que eligen el adecuado según el material y el tipo de suciedad. Elegir mal puede estropear un suelo de mármol en una sola pasada o dejar una cocina sin desinfectar. En esta guía repasamos qué producto usar en cada superficie de un hotel o restaurante.
Todos los productos de limpieza se clasifican según su pH, una escala que va de 0 (muy ácido) a 14 (muy alcalino), con el 7 como valor neutro. Conocer el pH de un producto es saber para qué sirve y qué superficies puede dañar.
Una regla básica del oficio: primero se limpia y después se desinfecta. Un desinfectante aplicado sobre una superficie con grasa o restos pierde buena parte de su eficacia.
| Superficie | Producto recomendado | Evitar |
| Mármol y piedra natural | Detergente neutro específico para piedra | Ácidos, vinagre, lejía concentrada |
| Cerámica y gres | Detergente neutro; desengrasante suave en cocinas | Abrasivos agresivos en acabados brillo |
| Parquet y madera | Limpiador neutro para madera, poca agua | Exceso de agua, amoniaco, lejía |
| Suelo vinílico | Detergente neutro | Disolventes y ceras no compatibles |
| Sanitarios | Limpiador ácido desincrustante y desinfectante | Mezclar con lejía |
| Grifería y mamparas | Desincrustante suave o antical | Estropajos que rayen |
| Cristales y espejos | Limpiacristales con alcohol | Productos que dejen residuo |
| Acero inoxidable | Limpiador neutro o específico para inox | Lejía y estropajo metálico |
| Planchas, hornos y campanas | Desengrasante alcalino de uso alimentario | Aplicar en superficies calientes sin indicación |
| Superficies en contacto con alimentos | Desinfectante autorizado para uso alimentario | Productos no aptos para la industria alimentaria |
| Moquetas y tapicerías | Champú o limpiador específico textil | Lejía y exceso de humedad |
El tipo de suelo manda. En mármol y piedra natural se usa siempre un detergente neutro, porque los ácidos lo corroen y le quitan el brillo de forma irreversible. En gres y cerámica el margen es mayor y un neutro sirve para el día a día. En parquet la clave es usar poca agua y un limpiador específico para madera, ya que la humedad es su peor enemiga.
Para mesillas, cabeceros y armarios basta con un limpiador neutro o multiusos aplicado sobre una bayeta, nunca pulverizado directamente sobre la madera. Un producto con ceras o abrillantador se reserva para el mantenimiento periódico.
Los limpiacristales profesionales llevan alcohol para evaporar rápido y no dejar marcas. Se aplican con bayeta de microfibra y se repasan con un paño seco. El truco de muchas camareras de pisos: limpiar los espejos al final, cuando ya no se va a salpicar.
Se aspiran a diario y se tratan con champú o limpiadores textiles específicos cuando hay manchas. Para limpiezas a fondo se recurre a máquinas de inyección y extracción.
El baño es la zona más revisada por el huésped y la que más productos distintos necesita.
Es fundamental usar bayetas de colores distintos para el inodoro y para el resto del baño. El código de colores evita la contaminación cruzada y es un estándar en la mayoría de hoteles.
En la cocina la limpieza deja de ser solo una cuestión de imagen. Aquí está en juego la seguridad alimentaria y el cumplimiento del sistema APPCC, que obliga a tener un plan de limpieza y desinfección documentado.
Necesitan desengrasantes alcalinos de uso profesional. En hornos y planchas con grasa carbonizada se usan desengrasantes de mayor potencia, siempre siguiendo la temperatura y el tiempo de actuación que indica el fabricante.
Todo lo que entra en contacto con alimentos debe limpiarse con detergente y después desinfectarse con un producto autorizado para la industria alimentaria. Tras la desinfección, según el producto, puede ser necesario aclarar con agua potable.
Es el material estrella de las cocinas profesionales. Se limpia con productos neutros o específicos para inox y bayeta suave, en el sentido del pulido. La lejía y los estropajos metálicos lo manchan y favorecen la corrosión.
Se limpian con productos aptos para uso alimentario y que actúen bien en frío. Es importante no dejar restos de producto que puedan contaminar los alimentos.
Los productos profesionales son más concentrados que los domésticos, así que la seguridad no es opcional.
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Los básicos son un detergente neutro, un desincrustante ácido para baños, un desengrasante alcalino para cocinas, un limpiacristales y un desinfectante, además de productos específicos para mármol, madera o acero.
No. La lejía daña el mármol, la madera, el acero inoxidable y los textiles de color, y nunca debe mezclarse con otros productos.
Limpiar elimina la suciedad visible; desinfectar elimina microorganismos. En hostelería se hacen las dos cosas, y siempre en ese orden.
Un desengrasante alcalino profesional apto para uso alimentario, con mayor concentración para hornos y planchas.